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Charla
entre la Razón y el Corazón...
¿Y
si en realidad el tiempo no lo pudiese todo? Si no fuese tan cierto
que las cosas con el pasar de los días se van olvidando... o las
heridas no se van cerrando, ¿cuántas cosas cambiarían? Sin
embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que
creías tan sólido comienza a temblar, porque te encontrarás de
nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan
dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo,
sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas
acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir,
quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea, y es ahí cuando
tu corazón se rebela, y quiere demostrar lo que en realidad siente,
eso que tu cabeza le hizo guardar. Y es ahí cuando comienza una
terrible guerra entre la RAZÓN y el SENTIMIENTO, y quién sabe qué
es lo que realmente vale más, porque la RAZÓN piensa: "¡Otra
vez no! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a
ponerte en pie? ¿O no te acuerdas de esas noches sin dormir, de
esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin
estrellas? ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que
ya estás de pie... no sería mejor que anduvieras por otros
caminos? Porque, sinceramente, amores no te faltan, tienes la
capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema por
un hombre/una mujer que, en realidad, no sabes si te quiere, no
sabes si te engaña... ¡Piensa!, ¡no te equivoques! Una
vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante
descendiste al más profundo de los infiernos. ¿Crees que vale la
pena? Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y
seguramente todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y
volverte a lastimar." Y se hace un silencio eterno... El CORAZÓN,
aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero
después de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener
ganada la partida, el CORAZÓN replica: "No sé si tus palabras
son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo
equivocadas. No es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo
razonar que hacer las cosas impulsivamente... Porque los que piensan
son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté
dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama;
pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será
perdonado; pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz
de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor...
Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de
quitarse la careta y sentir... Porque el amor no sólo es alegría,
no sólo es paz y ternura. El amor es también dolor y lágrimas, es
angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno... la verdad es que
no sé qué pesa más, si la RAZÓN o el SENTIMIENTO... Lo que si sé
es que si uno no siente se transforma simplemente en una roca, una
cosa que no es capaz de demostrar cariño y confianza: un cuerpo sin
alma. Por eso creo que uno debe jugarse por lo que siente... Le
puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su
vida con la persona que ama... Lo que sí es cierto es que jamás
perdonaría a alguien que, por rencor o desconsuelo, no sea capaz de
tomar a la persona que ama y gritarle a todo el mundo que por ella
daría la vida... Y, por último, otra cosa que tengo bien clara, es
que el que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN,
no con la CABEZA." Se hizo el silencio... y, sin mediar
palabra, el CORAZÓN decidió tomar el camino correcto... y fue tras
el Amor. Son palabras, pero vaya que tienen sentido con cariño.
Sería
más triste arrepentirte toda la vida de no habértela jugado, que
las tristezas pasajeras que trae el amor.
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